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  • Última actualización 2026-07-09 11:11:21

Proponen reducir extensiones de tierra para entregar a campesinos.

El Instituto Colombiano de Desarrollo Rural -Incoder- considera que debido a la mala distribución y a la falta de una política que garantice la permanencia del campesinado en la tierra, los baldíos se están agotando. Con base en este estudio y en otro que contrató con Corpoica, concluyó que la solución está en actualizar las unidades agrícolas familiares y titular a los campesinos con base en sistemas productivos.

Germán Cardoza, funcionario de la Dirección Técnica de Ordenamiento Productivo, explicó que a la hora de realizar los estudios encontraron que el catastro estaba desactualizado, además no había una definición clara de las UAF (Unidad Agrícola Familiar) en las regiones, titulaban bosques, humedales y zonas de reserva forestal, y no se estaba teniendo en cuenta la productividad de cada zona.

Para poner freno a la situación, el Incoder elaboró una radiografía por cada uno de los departamentos haciendo una propuesta de unidad agrícola de acuerdo con la vocación y uso del suelo, el clima, hidrología, geomorfología, topografía y diversos aspectos socioeconómicos.

La propuesta del Incoder, en resumen, es reducir las extensiones de tierras que entrega en la mayoría de los departamentos.

En la zona valle de Arauca, por ejemplo, donde la unidad agrícola es de 517 hectáreas, el Incoder propone que sea de 219. ¿Por qué reducirla? Los expertos del Incoder explican que el uso de la tierra y la concentración de la propiedad han cambiado durante los últimos años. Y además de la escasez de tierras para seguir titulando a campesinos, en varias regiones ha habido unas altas inversiones que han encarecido la tierra.

Sin embargo, el Incoder asegura que se basa en estudios técnicos y las hectáreas propuestas, además de estar por encima de lo que ha sido titulado históricamente, son suficientes para que el campesino progrese.

“La idea es romper con el mito de que las UAF son de subsistencia. La propuesta del Incoder es de una unidad agrícola integral. Es decir, que en el predio la familia garantice su seguridad alimentaria a través de huertas pero también desarrolle un sistema productivo, sea forestal, agroforestal, silvopastoril o agropastoril, que les permita capitalizar y tener un patrimonio. Esta no es una propuesta que amarra al campesino a que cultive un solo producto, se le ofrecen distintas opciones de acuerdo con la productividad y la conexión con los mercados”, indicó Cardoza.

Las propuesta está siendo socializada en las regiones con productores, instituciones relacionadas con el campo y académicos, y el 4 de abril de 2013 será presentada a la Sociedad de Agricultores de Colombia, SAC.

De haber una actualización a las Unidades Agrícolas Familiares, este cambio no tendrá que tramitarse en el Congreso. El Incoder por medio del Consejo Directivo tiene las facultades para emitir una nueva resolución que reemplace la 041 de 1996 del antiguo Incora, que fue la que delimitó las UAF. La idea del Instituto es que de haber una nueva norma esta sea aplicada para las titulaciones de los próximos 12 años.

“Este ejercicio de reformulación de la UAF es importante para el país ya que en realidad nunca se había hecho. El primer ejercicio lo hizo el Incora en 1996 sin fundamentos técnicos, sin soporte cartográfico real, de manera desordenada y casi infundada. Eso ha propiciado en parte el desorden en la titulación y el aprovechamiento de los baldíos. A partir de esta nueva unidad agrícola, ya podremos tener tranquilidad sobre el corrector uso de los suelos, la productividad de la empresa básica campesina y a la equitativa distribución de la tierra", indicó Miriam Villegas, gerente del Incoder.

Cristóbal Lugo, académico e investigador del Observatorio del Territorio del Llano, explicó que la propuesta del Incoder debe ser estudiada con minucia, sobre todo, para saber si en realidad las hectáreas propuestas como UAF son suficientes para el progreso del campesino y si el gobierno se compromete de verdad a ofrecer los incentivos, la tecnología y el acompañamiento para hacer productivas las tierras.

“Efectivamente la tierra en los Llanos se ha encarecido con la llegada de las agroindustrias. Pero estas inversiones sobre la tierra han sido favorecidas por el gobierno. Las tierras en el Llano se han vuelto productivas porque se les ha hecho un tratamiento con cal, y esas inversiones tuvieron incentivos estatales. La pregunta es si los campesinos van a tener el mismo apoyo para poder ser productivos, y no verse forzados luego a vender sus tierras”, indicó el académico.

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