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Y nadie responde por el arreglo.
Vichada

Vía a Cumaribo colapsó y deja a Vichada al borde del desabastecimiento.

Los habitantes de Cumaribo, en el departamento del Vichada, enfrentan una de las peores crisis viales de los últimos años. El deterioro de la carretera que comunica al municipio con el Meta ha disparado los tiempos de viaje, provocado pérdidas millonarias para transportadores y comerciantes, y generado un creciente desabastecimiento de alimentos y combustibles.

Mientras antes el recorrido entre Villavicencio y Cumaribo tomaba entre 18 y 20 horas, hoy puede extenderse entre 36 y 40 horas para los buses de transporte público y hasta cuatro o cinco días para los vehículos de carga.

En redes sociales circulan imágenes que evidencian la magnitud de la emergencia: enormes huecos convertidos en lagunas, buses enterrados en el barro y camiones volcados en diferentes tramos de la carretera.

El verano pasó, pero la vía no fue intervenida

Uno de los sectores más críticos se encuentra entre Carimagua (Meta) y El Viento (Vichada), donde decenas de vehículos permanecen represados durante horas debido al mal estado del corredor.

La situación también es grave entre El Viento y Santa Rita, tramo que corresponde al departamento del Vichada.

Aunque el pasado 26 de febrero el gobernador de Vichada, Fulberto Guevara, anunció mediante un video institucional la intervención de la carretera, transportadores y habitantes aseguran que las obras nunca se ejecutaron.

"No le metieron mano, solo trajeron una maquinaria que pasó el verano arrumada en los paraderos sin mover un solo metro de tierra", afirmó Eliecer Parra, transportador y propietario de una estación de servicio en zona rural de Cumaribo.

Pérdidas millonarias para el transporte

Parra aseguró que las condiciones de la vía ocasionaron daños en su tractomula, generándole pérdidas superiores a 15 millones de pesos.

"Este año, los huecos pasaron de ser baches a ser 'rompe-chasis' y 'partidores de troque'. El barro es tan espeso y los desniveles tan rígidos que las jaladas forzadas con tractores están desprendiendo los chasis completos y partiendo los troques de las tractomulas", explicó.

Los conductores coinciden en que el deterioro actual supera cualquier antecedente reciente.

"Es un calvario"

Para Juan David Ríos, conductor y propietario de un bus de Flota La Macarena, viajar hacia Cumaribo se convirtió en una odisea.

"Está crítico, pésimo, intransitable, casi imposible", aseguró.

El transportador relató que los conductores deben detenerse constantemente para sacar agua de los enormes huecos utilizando baldes y canecas.

"Nos toca ponernos el overol, sacar el agua de los mega huecos a punta de baldes y canecas entre cuatro o cinco compañeros", relató.

Cuando el nivel del agua disminuye, los mismos transportadores talan madera para rellenar el fondo de los huecos y permitir el paso de uno o dos vehículos.

"No dormimos, porque pasamos el 70 % del viaje bajando y subiendo del bus para revisar los pasos. Y si se viene un aguacero, se pierde todo el trabajo de horas", agregó.

Según Ríos, el tramo entre Carimagua, Machete y El Viento, que normalmente se recorría en cuatro horas, ahora puede tardar hasta 14 horas.

Comienza el desabastecimiento

El colapso de la vía ya afecta el abastecimiento de productos básicos en Cumaribo.

Las tractomulas permanecen atrapadas durante varios días en el lodo, dificultando la llegada de alimentos como arroz, verduras, papa y combustibles.

Comerciantes y propietarios de restaurantes denuncian pérdidas económicas debido a que los productos perecederos llegan deteriorados tras permanecer varios días atrapados en la carretera.

La comunidad reclama mantenimiento

Aunque las lluvias han afectado históricamente esta vía, los habitantes sostienen que la diferencia este año fue la ausencia de mantenimiento durante la temporada seca.

Según la comunidad, en años anteriores la Gobernación del Vichada o el INVÍAS realizaban trabajos preventivos como el levantamiento de terraplenes y adecuación de los puntos críticos antes del inicio del invierno.

Sin esas intervenciones, las cunetas terminaron colmatadas por tierra y vegetación, permitiendo que las aguas lluvias corrieran directamente sobre la vía, erosionando completamente su estructura.

Un habitante de la zona aseguró que, durante un reciente paro camionero en Puente Arimena, el ingeniero encargado del tramo entre ese sector y El Viento manifestó que no contaban con recursos para ejecutar el mantenimiento.

"El decir de él era que no les daban plata para los mantenimientos de la vía. Nos dijo que siguiéramos haciendo presión para que enviaran recursos", relató.

Mientras continúan las lluvias, miles de habitantes de Cumaribo permanecen a la espera de una intervención urgente que permita recuperar la principal conexión terrestre entre el Vichada y el resto del país.

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