Un proyecto de InverBosques en Puerto Carreño busca demostrar, mediante el monitoreo de sus impactos, el valor de los servicios que prestan los bosques de galería.
En Vichada, un proyecto forestal busca avanzar en una nueva forma de entender la conservación: demostrar con datos los beneficios que generan los bosques y, a partir de esa evidencia, abrir oportunidades para financiar su protección.
La iniciativa es desarrollada por InverBosques en el municipio de Puerto Carreño y contempla la conservación de 2.152,6 hectáreas de bosques de galería, ecosistemas fundamentales para la conectividad de los hábitats y la protección de la biodiversidad.
El proyecto hace parte de las iniciativas que buscan avanzar hacia la verificación de impactos sobre servicios ecosistémicos bajo el marco del Forest Stewardship Council (FSC).
Los servicios ecosistémicos son los beneficios que la naturaleza proporciona a las personas, entre ellos la regulación del agua, el almacenamiento de carbono, la protección de los suelos y el sostenimiento de la biodiversidad.
Un corredor para la fauna del Vichada
Uno de los objetivos de la iniciativa es mantener corredores biológicos y refugios para especies de la fauna silvestre de la Orinoquía.
Entre las especies asociadas a estas áreas se encuentran el jaguar, el oso palmero, la danta, el armadillo gigante y el puma, de acuerdo con la información del proyecto.
InverBosques ha establecido acciones de conservación y monitoreo de fauna y flora en sus áreas de operación. Sus documentos de manejo forestal contemplan, entre otras medidas, la protección de bosques, morichales y humedales, así como de los espacios de transición entre sabanas y bosques de galería.
La empresa también reporta que sus operaciones se concentran principalmente en Puerto Carreño y que sus proyectos incluyen acciones de conservación de bosques nativos y biodiversidad en la cuenca del río Bita, un humedal de importancia internacional.
Del bosque conservado al impacto medido
El desafío ahora es demostrar con evidencia los resultados ambientales de estas acciones.
Para ello se utilizan herramientas de monitoreo de biodiversidad, entre ellas cámaras trampa, seguimiento de fauna y otros mecanismos de evaluación. Los documentos de manejo de InverBosques también contemplan monitoreos de flora, fauna y ecosistemas en las áreas de conservación.
La apuesta es que estos resultados puedan ser reconocidos mediante mecanismos de verificación de servicios ecosistémicos y, posteriormente, conectados con posibles fuentes de financiación.
La discusión parte de una pregunta cada vez más relevante para la conservación: ¿cómo hacer que el valor que generan los ecosistemas se traduzca en recursos para protegerlos?
Vichada llegará a una discusión regional
La experiencia de InverBosques será presentada junto con otros proyectos latinoamericanos en el II Foro de Servicios Ecosistémicos FSC América Latina, previsto para septiembre de 2026 en Puerto Iguazú, Argentina.
El encuentro busca conectar proyectos que generan impactos ambientales verificables con empresas, actores financieros y potenciales patrocinadores interesados en apoyar iniciativas de conservación. FSC plantea que la verificación permite convertir los beneficios de los servicios ecosistémicos en información confiable para facilitar esas conexiones.
En ese escenario, el proyecto de Vichada llegará como una experiencia que busca avanzar de la conservación y el monitoreo de los ecosistemas hacia una discusión más amplia: cómo financiar en el largo plazo la protección de los bosques y la biodiversidad de la Orinoquía.
El reto no es solamente demostrar que los bosques tienen valor ambiental. La apuesta es conseguir que ese valor pueda ser reconocido y convertido en nuevas oportunidades para mantener y ampliar las acciones de conservación en el territorio.