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  • Última actualización 2020-09-24 09:42:48

El mito de Rompellanos

El mito de rompellanos, un llanero que fue guerrillero en los años 50 y fue asesinado en Arauca. Dicen que concede milagros

Muy arraigada en Arauca (capital), es la devoción a Eduardo Fernández, más conocido como “Rompellanos”.

Natural de Casanare, posiblemente de la población de Hato Corozal, hombre alto, delgado, cabello castaño y lacio, ojos claros y brillantes. Antiguo guerrillero de la época de los años 50, formó parte de las conocidas guerrillas liberales de los llanos. Hizo la revolución al lado de Guadalupe Salcedo, grupo éste que operaba en las regiones de Arauca y Casanare.

Quienes lo conocieron, coinciden en afirmar que era un hombre noble y generoso; así lo expresó el señor Román Cisneros: “A Eduardo le nacía luchar incansablemente por los pobres, robaba a los ricos para ayudar a los marginados”.

Su inconformidad lo condujo a la “revolución” y, finalmente, a abandonar el territorio por temor a perder su vida.

Cuando se presentó la primera amnistía, el 13 de Junio de 1953, en el gobierno del General Gustavo Rojas Pinilla, Eduardo Fernández se acogió al decreto en la población de Tame.

El 19 de Septiembre de 1953, llegó a la población de Arauca; según las personas que lo conocieron, bebió mucho durante tres días.

El día 22 de Septiembre, lo vieron tomando con dos detectives del SIR. (Servicio Secreto), actual D.A.S. en la - tienda de don Belarmino Paredes, opuesta a la casa de don Román.

Entrada la noche, fue asesinado, según los testigos, por uno de los detectives, de nombre Alberto García.

Al día siguiente, después de recibir todo el aguacero de la noche, que según las creencias le purificó el alma, se hizo el levantamiento. Nadie reclamó su cadáver y fue enterrado, sin urna, en el cementerio local.

Años más tarde se hizo presente una señora, que dijo ser la esposa de Rompellano, pero un nutrido grupo de habitantes de Arauca impidieron que sus restos fueran exhumados.

Desde el día de su muerte, Rompellanos se convirtió en el benefactor de los necesitados que acuden, en romería, implorando sus milagros.

En su memoria, hay una canción llanera, con ritmo de ‘pajarillo”, cuyo compositor e intérprete es el conocido cantautor araucano Juan Farfán, en la cual éste añora los tiempos pasados pidiendo rescatar lo perdido, en especial, las costumbres de otrora, que identifican al llanero.

En la segunda parte de la canción rememora a Rompellanos haciendo un elogio de las virtudes, que aún recuerdan los araucanos raizales.

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