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Inauguración pasada por agua

Jennifer Villamizar MarchánPor: Jennifer Villamizar.

Por fin inauguraron el parque Simón Bolívar, después de que la gente desesperaba por pasear en el tan odiado lugar. La razón que dio el mandatario local para la demora es que solo hasta hace poco se entregaron los conceptos técnicos que se necesitaban para tal fin. Sin embargo, la inauguración tuvo sus cosas curiosas.

Para empezar, Simón Bolívar no pudo “mirar” el homenaje que se le hacía a su parque pues una tarima de más de un metro de alto tapó la estatua que se supone, es la razón del parque. Si lo que querían era llamar la atención, bien lo lograron sacrificando temporalmente el escenario al no respetar los espacios. Entre gustos no hay disgustos.

La ceremonia estuvo casi desierta de gente. Solo unos pocos, como fieles hinchas de un equipo deportivo, estuvieron haciéndole frente al inclemente clima para estar presente en el parque. Pero de poco les sirvió. Casi nadie entendió lo que decía el Alcalde de Arauca en su alocución. Algunos dicen que estaba en su salsa, por su conocido apodo de “Pato”. ¿Le pasaría lo mismo del pato Donald de Disney?

Los demás le huyeron al despiadado aguacero que cayó sobre Arauca como una especie de burla hacia las buenas intenciones de los que querían la inauguración. Es que cuando el clima no coopera… las cosas terminan aguadas. Las únicas que disfrutaron con la lluvia, aunque sin importarles un rábano la ceremonia fueron las heliconias y demás vegetación del lugar. Al menos.

El cura se quedó con las ganas de echarle el agua bendita al lugar porque al parecer desde arriba le quisieron hacer el favor. Pero como que se les estaba yendo la mano. Lo que sí se pudo comprobar es que este nuevo parque no se va a inundar tan fácilmente, porque por muy beneficioso que le parezca el antiguo diseño a la gente, hay que reconocer que el anterior se volvía una piscina digna de atravesarla con canoa. Pasó su prueba de fuego. ¿O de agua?

Parque bolivar arauca lluvia

Y hablando del diseño del famoso parque.

No conozco a una sola persona que le haya gustado. La gran mayoría dicen que es muy simple, insulso, que no merecía tanta plata que se gastó. Otro poco dicen de la fuente: que no se entiende el diseño, que más parece un baño público para los indígenas indigentes. Y no faltan los que señalan que la iluminación se presta para los amigos de lo ajeno que les parezca una gran idea apropiarse de lo que no es suyo a las personas que pasen por ahí. Parece que será mejor no llevar nada de valor mientras se transita por el parque. Por si las dudas.

Un ingeniero dijo: “Yo lo que veo es mucha zona verde ¿Cómo van a hacer para cuidarla si aquí en Arauca no hay conciencia social? Se volverá un tierrero”. Simpático el embolador que sugirió que a lo mejor no lo habían inaugurado esperando que la vegetación creciera y la gente pudiera dañarla a su placer. Faltará mirar cómo piensan mantener esas zonas verdes. ¿Les tocará a los bomberos regarlas mientras les sale algún incendio que apagar? No sería la primera vez que les tocara hacerlo.

Aunque se deba reconocer que sí es espacioso, esperemos que al menos no corra el riesgo de convertirse en una zona propicia para los drogadictos y las mujeres de la mala vida que se volvió el malecón ecoturístico. Después de todo, tiene la ventaja de ser el corazón del centro del municipio y a una cuadra queda la estación de policía. Sería el colmo si se repitiera ese escenario, pero nunca se sabe.

Lástima el malecón. Era muy bonito cuando lo inauguraron, con vegetación y flores y bordeado de una elegante cerca blanca. Prometía ser un espacio para ir a caminar o montar en bicicleta los fines de semana. Y por un tiempo lo fue. Pero las zonas verdes murieron y fueron invadidas por el monte y las hormigas. Los ladrones se adueñaron de lo que pudieron. Y a falta de la 27, bueno es el malecón, dijeron los dueños de los prostíbulos. Se puede decir que si hay algo que tenga de turístico ese lugar, sin duda será para los que buscan el vicio o los servicios de las meretrices.

Pronto amanecerá, y veremos qué pasará con este nuevo parque Simón Bolívar. Solo el tiempo lo dirá.

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