Opinión


Y mientras tanto, en el manicomio de la justicia...

Publicado:

Por: Jennifer Villamizar Marchan.

Hay que decirlo: la justicia colombiana es bruta, ciega, sordomuda... y además, loca. Aquí, esa señora no solo sale con los ojos vendados y la balanza descuadrada, sino con un disfraz de payaso, puesto al revés. Es uno de los sistemas más bizarros del mundo, y con justa razón.

En primer lugar, aunque la ley dice que si usted comete un delito, es considerado inocente hasta que se demuestre lo contrario, en este país, funciona al revés: a usted primero lo meten preso y lo tratan como un vil delincuente hasta que demuestra su inocencia, y eso, si cuenta con un buen abogado, porque la mayoría de veces, termina precluyendo el caso por vencimiento de términos. Pero a usted nadie lo declara inocente, nadie le restablece su buen nombre ni la vida que le perjudicaron.

Y ese vencimiento de términos suele darse porque hay muy pocos funcionarios en la rama judicial, tienen toneladas de casos represados, algunos hasta se les pierden, sus agendas están repletas de audiencias, y es muy común que toque reagendar la audiencia porque se cruza la fecha con otra de mayor relevancia. Alguna vez le escuché decir a un abogado que Colombia no tiene un sistema penal acusatorio, sino un Sistema Penal Aplazatorio.

En este país, abundan los abogados que, en vez de defender los derechos de las personas, se especializan en encontrarle la falla a las leyes. La cosa es de tal calibre, que hasta tienen dichos populares para describir la situación: "Hecha la ley, hecha la trampa", "La ley es para los de ruana", "Estudia derecho, para ser torcido".

En este país, la Policía tiene mala fama porque muchos de sus uniformados imponen comparendos a los vendedores ambulantes, como el caso de la palenquera y peor el señor de la empanada, (qué caro le salió darse el gusto), a los motociclistas que les dan papaya por no tener los papeles de la moto en regla; se llevan a las estaciones a quienes consideren que les faltan al respeto, hay vídeos donde se evidencia que golpean sin razón a ese tipo de detenidos. Por las noticias salen casos donde son ellos los victimarios, que integran bandas delincuenciales, donde roban y matan a algunos ciudadanos.

Al mismo tiempo, se demoran en llegar al lugar de los hechos cuando se les llama, fallan en sus funciones, se acuartelan en sus estaciones si están cerca de grupos armados ilegales, en vez de salir a proteger a la población. Hay que decirlo, no son todos, pero sí son muchos.

En este país, parece que más vale dejarse matar, que defenderse, porque si usted se defiende y termina golpeando o incluso matando a su agresor, tendrá que pagar cárcel y hasta compensación económica por las heridas infligidas en defensa propia. No se tendrá en cuenta que usted era víctima de un delito. Según la justicia, usted se hizo justicia por su propia mano. No pensarán que usted reaccionó para defenderse, sin premeditación ni alevosía, sino en que no debió agredir a su victimario. ¡Como si éste fuera a atender razones, o accediera a dialogar con usted, para no violentarlo! "Venga, sentémonos a la mesa, negociemos mi vida o lo que me quiera robar". ¿Qué tal?

Es apenas lógico que la justicia no debe tomarse por la propia mano, que para eso están las autoridades, pero la gente se cansa de ver a los delincuentes hacer de las suyas sin que esas autoridades hagan algo para detenerlos, y en caso de que lo hagan, salgan libres por errores de procedimiento o hasta de juicio de los mismos jueces.

La justicia, con el ánimo de detener a los justicieros callejeros, prefirió procesar penalmente al que se defiende, en vez de fortalecer sus acciones, demostrarle a la comunidad que no es necesario la justicia propia. Mientras sigan con ese pensar, lo más probable es que seguirán apareciendo los cadáveres con tiros, con carteles donde los violentos justifican el crimen acusándolos de violadores, ladrones o asesinos.

Pero este tipo de cosas pasan, porque el mismo sistema es corrupto hasta la médula. O ¿Qué se puede esperar de un fiscal anticorrupción que hoy paga cárcel en Estados Unidos, precisamente por corrupción? Las leyes las hacen, muchas veces, personas investigadas por las ías, acusadas de delitos serios. Pero ellos tienen ese poder, porque el mismo ciudadano se los da, cuando vende su voto por cualquier peso en vez de votar a conciencia. ¿Acaso no ven que si les ofrecen dinero, eso ya es muestra suficiente de la clase de persona que es?

Por eso es que un preso que demuestre buena conducta, sale libre 72 horas para cometer atrocidades, como en Manizales; por eso es que ralentizan procesos para favorecerse a ellos mismos o a terceros; por eso es que salen leyes que contribuyen a la pobreza y desigualdad social; por eso es que abundan los atenuantes, en vez de los endurecimientos de las penas. La gente merece a sus gobernantes, reza un dicho.

Y en cuanto a esto último... El descaro de la gente no tiene fin. Se aprovechan de la buena intención del estado de defender a los niños y niñas de depredadores sexuales que los violan y los matan, para acusar falsamente a otros de ese delito tan atroz. "Si no eres mío, no eres de nadie", dicen las mujeres frustradas a sus ex parejas cuando deciden terminar la relación, y entonces aleccionan a sus hijos para que vayan y digan mentiras a las autoridades. Y como abundan los casos de violencia sexual contra las mujeres y los niños, por el solo hecho de ser hombre, lleva las de perder.

Este sistema de justicia es el arlequín de los poderes nacionales, un hazmerreír que fracasa hasta en eso, porque lo único que inspira la justicia en Colombia son ganas de llorar.