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Satena o Viva Colombia

FAVIAN_ESTRADA_VERGEL_OP.jpgPor: Favián Estrada Vergel (*)
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@FAVIANESTRADA

El pasado 25 de abril, en un trayecto entre el aeropuerto José María Córdova, en Rionegro (Antioquia) y Bogotá, se realizó el primer vuelo comercial de la aerolínea Viva Colombia, que con su modelo de bajo costo ofrecerá trayectos desde 54.000 pesos (con impuestos incluidos). Operará con vuelos directos de Medellín a Bogotá, Cali, Barranquilla y Cartagena, entre otros, con tarifas desde 29.900 pesos.

A Colombia llegó esta ola a finales del 2007, con EasyFly, que pasó por Arauca, pero no volvió Luego vinieron las estadounidenses Spirit Airlines y JetBlue, que vuelan a Florida (Estados Unidos). Estas líneas aéreas se caracterizan por ofrecer tarifas bajas, a cambio de eliminar servicios que los pasajeros reciben en las aerolíneas tradicionales, como enviar maletas en la bodega del avión, tomar un refrigerio durante el vuelo y, a veces, incluso tener una silla asignada en la aeronave.

Tal vez sea complicado que estas ofertas aterricen en el departamento de Arauca, porque entendemos que las rutas aéreas especiales de bajo costo obedecen a estudios de factibilidad que precisan si es viable o no llegar a determinados destinos. En todo caso, pido para los llaneros mejor atención y consideración con los precios por parte de la aerolínea Satena. No se compadece que a finales de mayo de 2012 y principios de junio, por ejemplo, la ruta Arauca-Bogotá-Arauca, haya oscilado en precios desde $380.000, el más bajo, hasta $668.000, mientras esta misma aerolínea, propiedad del Estado colombiano, para el igual periodo de tiempo, ofertó por Internet pasajes en la ruta Medellín-Apartadó Medellín con tarifas de $85,000, o la ruta Bogotá-Medellín-Bogotá por $174.000.

En un viaje que realicé el año pasado con mi familia, utilizando la única posibilidad aérea que tenemos en Arauca, en el recorrido Arauca-Bogotá-Arauca, mi hija de cinco años le reclamó a la auxiliar de vuelo de la aerolínea Satena, en un tono de severidad infantil, en el momento en que servían la bebida que ofrecen a mitad de viaje: “¿Y el pan?. La auxiliar de vuelo le respondió la pregunta con una sonrisa artificial. Pero más que el pan que ya no ofrecen, exijo a Satena un tratamiento cordial para los llaneros, en especial para los araucanos, y que se nos ofrezcan tarifas promedio que no superen, por ejemplo, en la ruta Arauca-Bogotá-Arauca, un valor justo de $200.000, sin que haya que comprar los tiquetes con mínimo dos meses de anticipación.

Esperamos hace algún tiempo la llegada a Arauca de una aerolínea alternativa como LAN (antes Aires) que ofrece, en la ruta Bogotá-Cartagena-Bogotá, tarifas alrededor de $ 216.000, al igual que la ruta Bogotá Cúcuta-Bogotá por los mismos $ 216.000; de modo que solicito a la Aeronáutica, o a quien corresponda, en nombre de todos los araucanos, se amplíen las rutas aéreas para los llanos del Meta, Casanare, en especial Vichada y Arauca y haya una alternativa que reduzca las brechas de las distancias con el resto de Colombia, pues de eso se trata cuando el Gobierno Nacional en el Plan de Desarrollo Prosperidad para Todos, introduce la premisa de lo que ha denominado la “convergencia regional”, y mientras se concreta algún día el nuevo sueño de los llaneros: El tren de los Llanos, que podría unir a Arauca con Casanare, Boyacá, Cundinamarca y a Colombia con Venezuela por este lado del Arauca que tantos recursos le ha dado a la Nación.

La utópica idea de construir un ferrocarril por los Llanos de Colombia para llegar a Venezuela, recordemos que tuvo un lugar en la agenda que trataron los presidentes de las dos naciones durante su encuentro en Venezuela en el año 2008, como un tema de gran proyección. Por descabellada que parezca, no la dejemos morir. “Pensemos en grande y las vainas llegarán en grande”, decía mi abuelo.


(*)Escritor, Ingeniero de alimentos, consultor en planificación territorial. Ecléctico, anti-anacoreta, anti-dogmático, anti-cliché, anti-convecionalismo, cinéfilo, melómano, llanerólogo e investigador.

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