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¿En quiénes confían los araucanos?

FAVIAN_ESTRADA_VERGEL_OP.jpgPor: Favián Estrada Vergel (*)
Facebook.com/FavianEstradaVergel
@FAVIANESTRADA

El capital social es uno de los factores que más inciden en el desarrollo de un región. ¿Pero qué es capital social? ¿Nos preocupamos los araucanos por garantizar que haya capital social con determinadas características, capaz de buscar soluciones a los conflictos del Departamento? ¿O es la sociedad araucana indiferente y deja que unos pocos decidan por ella?

Realmente el capital social araucano ha mejorado en los últimos 30 años. Pero tenemos problemas serios. Vamos poco a poco, para entender este tema. 

Por un lado han aumentado las oportunidades de educación para los ciudadanos pues existen mejores infraestructuras educativas. El idear (Instituto de desarrollo de Arauca) desde mediados de la década de los ochenta, en el siglo anterior, permitió créditos y becas para que araucanos salieran de Arauca a cursar estudios universitarios en otras ciudades. Claro que muchos de estos profesionales no regresaron a Arauca, otros sí.

La presencia de las universidades en Arauca es real. Está la Universidad Nacional con sede propia. Me gustaría saber un poco más del impacto que esta entidad ha tenido en el desarrollo de Arauca y qué planes tiene para intervenir en la conformación de capital social. Eso será tema de otro artículo. También están otras universidades con programas presenciales, como la Cooperativa, que sin tener un metro cuadrado de sede propia, ha crecido vertiginosamente por ser una de las más económicas del país y de más fácil acceso. ¿Tiene la Universidad Cooperativa un plan prospectivo para aportarle al desarrollo del Departamento? No lo conozco, nadie da razón de ello por mucho que indagué. Hace presencia la Esap con programas de Administración Pública y ha profesionalizado a muchos líderes y funcionarios, y sigue en su misión de actualizar, con seminarios que son programados desde las sedes principales en Bogotá y Cúcuta. Cero autonomía de la sede regional. En todo caso, de tal rol no ha pasado. Hacen presencia otras universidades, con programas abiertos y a distancia, de las que tampoco existe una medición del impacto que hayan causado en la conformación de capital social en Arauca. Hasta institutos universitarios de garaje tenemos, de esos que promueven la ilusión de un título, de un diploma. Lo digo así, porque después de vender agua, el mejor negocio del mundo, es vender ilusiones. Cuando me refiero al agua, lo hago aludiendo a las gaseosas, la cerveza, el agua empaquetada en bolsa, la carne molida alterada que venden algunos expendios en otras ciudades y el agua de las empresas de servicios públicos del Estado, que debería ser gratuita para los estratos 1 y 2, en un país donde la mitad de los presupuestos se invierte en la Guerra.

Volviendo al tema del capital social, la formación ciudadana es clave en el asunto, por ello la educación juega un papel importante en la conformación de tejido social en una sociedad. La educación en todos los niveles nos toca y puede influir en componer o recomponer cultura y sociedad. Ahora, es importante saber que el concepto de capital social  está referido a la variable que mide la colaboración social entre los diferentes grupos de un colectivo humano, y el uso individual de las oportunidades surgidas a partir de ello, a partir de tres fuentes principales: la confianza mutua, las normas efectivas y las redes sociales.

¿Hay confianza mutua entre los araucanos?

Un estudio reciente dice que no. Cospovisionarios, una entidad sin ánimo de lucro que desde el 2005 viene desarrollando proyectos con entidades públicas y privadas que consisten en la identificación y transformación de comportamientos relevantes para la convivencia y cuyo presidente es Antanas Mokcus, en un estudio realizado por primera vez en Arauca, a través de una encuesta de cultura ciudadana, dice que: "Arauca es la ciudad medida (por Corpovisionarios) entre 2008 y 2011 con la menor confianza interpersonal. Tiene una baja confianza institucional (menor al promedio de ciudades) en: Ejército, Maestros, Alcaldía, Prensa, Gobernación, Gobierno Nacional y Sacerdotes". En Arauca, según este estudio, sólo el 31% de los encuestados respondieron o afirmaron que se puede confiar en la mayoría de la gente.

La desconfianza de los araucanos, la poca participación cívica en los barrios y la alta percepción de la corrupción son algunas de las conclusiones que puedo discernir (y conste que es mi análisis) de este estudio. Eso nos debe poner a pensar más allá de otros asuntos menos urgente.

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