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  • Última actualización 2024-02-28 15:56:04
Científicos hacen historia con el hallazgo de una nueva especie de felino en Colombia.
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Descubren una nueva y enigmática especie de felino en Colombia: el Gato de Nariño

Tras dos décadas de indagación y análisis científico, investigadores de la Pontificia Universidad Javeriana han dado a conocer el hallazgo de una nueva y misteriosa especie de felino en Colombia, el Gato de Nariño (Leopardus narinensis), según lo reportado en la revista especializada Genes.

En el año 2001, el especialista en genética y evolución Manuel Ruíz-García, durante una visita al Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt en Villa de Leyva, se percató de una piel de felino con características singulares: un pelaje denso y lanudo, coloreado de tonos rojizos que se oscurecían en la cabeza y el cuello, distinto a cualquier otro felino conocido.

Dicha piel había sido colectada en el páramo del volcán Galeras y donada en 1989 al antiguo Instituto Nacional de los Recursos Naturales Renovables y del Ambiente (Inderena). Desde 1993, la misteriosa piel permaneció en custodia del Instituto Humboldt.

Ruíz-García y la investigadora Myreya Pinedo dedicaron años a la recolección de muestras de otras especies de felinos similares para comparar el ADN de la piel misteriosa con el de las otras muestras. Para identificar la piel, emplearon microsatélites y marcadores mitocondriales, ambas pruebas arrojaron sorprendentes resultados: no se trataba de ninguna especie conocida.

La nueva especie, denominada Gato de Nariño, parece haberse separado de sus parientes más cercanos, el Huiña y el gato de Geoffroy, hace aproximadamente un millón de años, posiblemente debido a los cambios climáticos de finales del pleistoceno.

Resulta curioso que el animal no era conocido ni por la ciencia ni por las comunidades aledañas al volcán Galeras. Aún más sorprendente es que la única prueba de la existencia del Gato de Nariño sea esta piel, pues hasta ahora no se ha encontrado otro ejemplar ni en museos de otros países ni en cámaras trampa desplegadas en varias regiones de Ecuador y Nariño.

El Gato de Nariño habita en una zona de alto endemismo y, debido a su naturaleza de felino de alta montaña, tiene poblaciones más pequeñas y una variabilidad genética inferior a las especies que se mueven también por tierras bajas. Esto lo hace más vulnerable ante cualquier disturbio en su entorno.

Este descubrimiento despierta preguntas sobre el estado de conservación de este felino y su posible riesgo de extinción. Mientras tanto, los científicos y amantes de la naturaleza pueden soñar con la posibilidad de que, en algún rincón oculto del volcán Galeras, un Gato de Nariño esté a la espera de ser avistado.

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