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Plan de Desarrollo Departamental de Arauca, Gobierno y TLC

Favian Estrada VergelPor: Favián Estrada Vergel (*)
Fcebook.com/FavianEstradaVergel
@FAVIANESTRADA

El Plan de Desarrollo del departamento de Arauca para el presente periodo constitucional 2012-2015, fija un nuevo reto. Tiene que ver con la forma de planificar el desarrollo sin contar con las antiguas Regalías Directas, que por años estuvieron amarradas al cumplimiento de indicadores de coberturas en salud, educación y saneamiento básico, imposibles de cumplir en un país donde las estadísticas, si no están de cabeza, son inventadas, por las razones que hayan sido y que no son en este artículo materia de análisis.

 Ahora con las “nuevas regalías”, que son las nombradas “Asignaciones Directas” para municipios y departamentos productores, más las partidas fijadas a los diversos Fondos del Sistema General de Regalías, surge la posibilidad de obtener recursos para las regiones que, sin ataduras a fórmulas incorrectas, se podrían invertir en el sector productivo y en infraestructuras varias para el desarrollo, como nunca antes.

Pero con lástima, este atractivo panorama se ve menguado por la significativa disminución de más del 50% de las regalías que recibía el departamento de Arauca antes del año 2012, y se traslada la compleja posibilidad de lograr un equilibrio presupuestal para financiar los planes de desarrollo, a la ineludible presentación a regañadientes de los diversos proyectos de inversión ante los ministerios del Gobierno Nacional; sometido esto, en todo caso, al aval incierto de los Órganos Colegiado de Administración y decisión (pues, crea un comité y de un elefante sacarán una jirafa) que se inventó el Acto Legislativo 05 de 2011 y sus decretos reglamentarios, y que, sin riesgo a equivocarme, no es si no otra insolente forma de contrariar la autonomía administrativa que por orden constitucional creen tener los alcaldes y gobernadores en Colombia. De entrada, a lo largo y ancho del país, y en perjuicio de las comunidades más pobres, se ven afectadas numerosas inversiones que hacían, por su propia cuenta y riesgo, los entes territoriales en proyectos como transporte y alimentación escolar, continuidad del Régimen Subsidiado, el cofinanciamiento de la prestación de servicios a población pobre no cubierta por el sistema de seguridad social de salud, la financiación amplia de eventos no contemplados en el Plan Obligatorio de Salud POS, entre otros gastos; y, peor aún, nadie da razón sobre qué entidad o nivel de gobierno los va a asumir, porque en lo que respecta al Gobierno Nacional, a punto de culminarse el primer semestre del 2012, éste no ha dado muestras de pretender adjudicarse tales responsabilidades que son de su resorte directo, especialmente cuando arrebató las regalías a las regiones.

Ahora bien, a más de esto o aquello, lo importante es tener claro que el horizonte de inversiones cambió. Implica que el TLC con los Estados Unidos nos cogió en un momento de crisis, por no decirlo coloquialmente “con los calzones abajo”, a propósito de los que se preguntan todo el tiempo ¿y Arauca qué con el TLC? Pues nada, que debemos prepararnos y enfrentar ante todo la transición del bajonazo de las regalías y apostarle a un Plan de Desarrollo del Departamento cuyas bases son el Plan de Gobierno, la Visión 2032 y el Plan Nacional de Desarrollo, una brújula que le apunta al renacimiento de una economía propia. En realidad el TLC en este instante ni nos quita ni nos da, sin embargo es considerable que en el mediano plazo pueda ser una posibilidad en materia de posicionar y vender productos potenciales del departamento de Arauca como derivados del cacao, carnes procesadas de especies menores, frutos de la piscicultura, flores exóticas, artesanías de cueros y maderas, productos forestales, etcétera; y toda esta maravilla podría funcionar si el Plan de Desarrollo Departamental se ejecuta como está planteado con sus seis objetivos estratégicos que responden, por aquello del estricto sentido común que significa planificar, a seis grandes retos: 1) Promover la integración regional, 2) Garantizar condiciones de igualdad y oportunidades, 3) Construir desarrollo económico propio para lograr crecimiento y competitividad, 4) Lograr gobernanza que se traduzca en confianza, 5) Sostenibilidad ambiental y 6) Paz y seguridad, por supuesto; resumido lo anterior en un modelo de territorio incluyente, equitativo, sostenible y competitivo. De lo contrario ni hablar. En todo caso, lo verdaderamente importante para el departamento de Arauca, en este momento del TLC con estados Unidos, es pensar en tal modelo de territorio y llevarlo a la práctica, o sea, concretarlo, o como dicen los más avezados maestros, prepararnos mejor. No debe haber exagerado afán por un TLC pensado para departamentos como Antioquia, Cundinamarca y Santander, entre otros, a los que la riqueza y el poder del Gobierno Nacional ha llegado a cuatro manos con macroproyectos durante los últimos 50 años. Los departamentos que hacían parte de los antiguos territorios nacionales, en especial los más apartados, no tienen como prenda de garantía los presupuestos nacionales. Departamentos distantes, sin infraestructura propicia de conectividad vial, sin grandes infraestructuras de desarrollo, con escasa transferencia de ciencia y tecnología y cuya presencia de las universidades se ha limitado a graduaciones estudiantiles sin valores agregados en cultura ni investigación, carecen de mínimas ventajas para competir. Ahora, la integración regional (Arauca-Nación, Arauca-departamentos estratégicos, Arauca-Venezuela, etc.), como estrategia de gobierno, podría llegar a ser un catalizador eficaz en los procesos de desarrollo, siempre que le apostemos a las alianzas público-privadas y a permitir condiciones de gobernabilidad para alcanzar cohesión social, pues su carencia, es lo que más ha afectado a este Departamento en los últimos veinte años, tal vez por hechos egoístas e intereses partidistas mezquinos resultantes de una reducida cultura ciudadana. La integración con departamentos como Santander y Meta por ejemplo, en materia de ganadería, plátano y cacao, sería una alternativa para edificar alianzas y penetrar, sin más demoras de las necesarias, en las posibilidades de obtener provecho de un TLC indiferente y distante y casi elitista.

Los esfuerzos realizados en los últimos años por planificar el desarrollo de Arauca son una ventaja que deberán volverse tangibles. Contar con la Agenda Regional de Productividad y Competitividad del Departamento, la cual se desprende del Plan Estratégico de Productividad y Competitividad del Departamento de Arauca, que a su vez se estructuró a partir de un diagnostico socioeconómico del Departamento y del Plan Maestro de Cadenas Productivas, permitió aterrizar en una Visión 2032 de la mano con el Departamento Nacional de Planeación y en el actual Plan de Desarrollo Es Hora de Resultados que, este último, consciente del esquema del nuevo Sistema General de Regalias, le apuesta a proyectos sociales y productivos valiosos. No obstante, esta nueva estrategia de Plan podrá encaminar los destinos del Departamento hacia el desarrollo e igualarlo a los departamentos mejores acomodados del país, si y sólo si se reinventa la estructura administrativa de la Gobernación y se rediseñan los procesos administrativos y los sistemas de información, se acomodan las cargas laborales, se ordenan las competencias de las unidades ejecutoras de la Gobernación y de los entes territoriales, y en todo caso se pueda contar con una maquinaria administrativa capaz de abordar los retos planteados por el Plan 2012-2015.

Transformar el Instituto de Desarrollo de Arauca IDEAR, en una unidad de Planificación Territorial como un brazo mecánico de la Secretaría de Planeación Departamental, que formule o dirija la formulación de todos los proyectos de inversión mediante la planificación estratégica para el desarrollo del Departamento y los siete municipios, es la solución al cuello de botella que supone los escasos mecanismos de formulación técnica. Reconocer los problemas es el primer paso al éxito, y se debe observar que ni la gobernación ni ninguno de los municipios del departamento de Arauca tienen la mejor infraestructura ni estructura ni logística para formular, tramitar o gestionar los proyectos de inversión del nivel y calidad que se requieren hoy día ante el panorama impuesto y estar entonces a la vanguardia de las exigencias de la reforma a las regalías. Crear o contar con una entidad descentralizada que se ocupe de semejante prioridad, no es sólo urgente, sino imprescindible para avanzar. El IDEAR debe ser, por decirlo de alguna manera, el enorme aparato técnico de la planificación con sede en Arauca y sucursal estratégica y de gestión en Bogotá, que además apalanque los proyectos estratégicos de los municipios y deje de ser el banco de segundo piso, cuya vida útil ya caducó, para por fin se convierta en la entidad motor de la productividad y la competitividad del departamento de Arauca.


(*) Escritor, Ingeniero de Alimentos, consultor en planificación territorial, formulación de proyectos, Biotecnología, Biodiversidad.
Ecléctico, anti-dogmático, anti-cliché, anti-convecionalismo, cinéfilo, melómano, llanerólogo e investigador.

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