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Salud de lujo

FAVIAN_ESTRADA_VERGEL_OP.jpgPor: Favián Estrada Vergel.

Helena, una mujer de treinta y tantos años que aparenta estar cerca a los cincuenta porque la Vida ha sido rígida con ella, vive en el barrio Flor de mi Llano, en el municipio de Arauca del departamento de Arauca. Tiene cuatro hijos y trabaja en servicios generales en una y otra casa en donde lava, plancha y cocina para familias que le pagan un promedio de veinte mil pesos diarios, los días que puede trabajar. Sólo los días que puede trabajar porque Helena está enferma.

 Los médicos le detectaron una especie de hernia discal o tal vez un tumor o tal vez algo que se le parece, pero que en todo caso la molesta con severidad y le impide moverse con tranquilidad. Un dolor le empieza en la columna vertebral y Helena siente que una lengua de fuego le recorre la pierna izquierda, una lengua perversa que la inmoviliza y no la deja tranquila. A veces no duerme por cuenta de la molestia, pero Helena con la obligación que tiene con sus hijos menores, debe trabajar. A ella nadie la ayuda. Su esposo está desempleado desde hace un año. La última vez que trabajó fue como ayudante en una obra, pero lo despidieron por tomar cerveza y llegar tarde.

Helena Beatriz, es el nombre de Helena. Una Helena que es pobre pero que eso no la acongoja porque ser pobre no es un delito, según ella, y sigue adelante. Lo único que la acongoja es aquella enfermedad que tiene. Ella está afiliada a una Empresa Administradora del Régimen Subsidiado en Salud. No sabe que el Gobierno Nacional paga semestralmente una cuota en dinero para que la atiendan oportunamente y le presten los servicios de salud como manda la Constitución colombiana. Ella cree que la atención es gratuita y por eso no protesta cuando no la atienden bien, o cuando ni siquiera la atienden, que es casi siempre. La empresa Administradora de Salud del Régimen Subsidiado de la que hablo, atiende a sus pacientes a través de la IPS Hospital San Vicente y Helena es remitida allí por aquella empresa. Helena ignora que el Hospital San Vicente cobra a la Empresa Administradora del Régimen Subsidiado en Salud por los servicios que le prestan, desde una consulta en Medicina General, hasta el suministro de una Aspirina.

La última vez que Helena fue a su empresa de Salud le dijeron que no la podían remitir al Hospital San Vicente porque no tenían firmado un convenio para que la atendieran, como si aquel asunto fuera un problema de ella y no de la ineptitud de los funcionarios directivos de la Administradora de Salud por no tener al día un contrato o un convenio. Helena se siente peor, se siente como un náufrago perdido en la marisma de la desilusión, un estigma del olvido y la falta de redención humana. Helena ignora además, que en todo caso el Gobierno Nacional sigue pagándole a su empresa la cuota para la atención en salud.

A Helena no le han realizado los exámenes que requiere para iniciar su tratamiento y tiene miedo de morir.

Así es el Sistema de Salud en Colombia: inepto y corrompido, pero sobre todo despiadado con los más vulnerables. Es un sistema concebido de la peor manera, en donde las Empresas Prestadoras y Administradoras del Régimen Subsidiado se quedan con los aportes que gira el Gobierno y las Empresas Prestadoras de Salud del Régimen Contributivo se quedan con los aportes de sus afiliados.
En Arauca estas empresas son el paradigma de la ineptitud: el peor de todos los casos en Colombia. A los araucanos estas empresas siguen prestándoles un pésimo servicio. De ejemplo, una Helena. Saludcoop, Caprecom, La Nueva EPS, Comparta, Dusakawi y todas las Administradoras del Régimen Subsidiado y Contributivo. Muchos araucanos como Helena, tienen que madrugar por una ficha o hacer largas filas para obtener una simple consulta en Medicina General, como si la Salud fuera una asunto de la bendita caridad, para que se les niegue un servicio al que tienen derecho, porque en ningún caso es gratis.

La pésima atención de las Empresas Administradoras de Salud en Arauca, no se compara con la negligencia más grande.

Lo peor en el tema de la salud está por venir, cuando el Gobierno Nacional que inventó el nuevo Sistema General de Regalias, no pueda cumplir los pagos que venían haciendo los entes territoriales con sus regalías antiguas, y vendrá entonces el debacle más grande. Entonces la salud será un lujo nuevamente, como en la época de Simón Bolívar.

 

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